Extorsión de minas por cárteles
El asesinato de ingenieros de una mina de la empresa canadiense Vizsla pone de relieve un problema de seguridad más amplio cuando México se abre a una mayor participación estadounidense en el sector
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Cuando una empresa canadiense se hizo cargo de una mina de oro en el estado de Durango, México, no sólo tuvo que lidiar con la desafiante burocracia del gobierno mexicano sino también con el poder en las sombras de la zona: la facción Cabrera Sarabia del Cártel de Sinaloa.
Un jefe de seguridad de la mina describió a CrashOut cómo resolvieron el problema llegando a un acuerdo con el jefe de plaza, o jefe del cártel local. Realizarían un pago anual de millones de pesos al cártel mediante donaciones al municipio local, que el cártel controla. El cártel “protegería” la mina del robo del oro que la empresa extrae de la tierra y transporta en camiones.
La extorsión minera por parte de cárteles en México se ha disparado en las últimas dos décadas, extendiéndose desde Michoacán, donde el cártel de la Familia inició el negocio en la década del 2000, hasta Guerrero, Sonora, Sinaloa, Durango, Coahuila y otros estados. No todas las minas en México son extorsionadas y los pagos de extorsión varían enormemente. A veces, el cártel solo extorsiona a las empresas de servicios, como las compañías de camiones contratadas para transportar roca. En otras ocasiones, extorsiona a diversos eslabones de la cadena de producción. (Más fuentes describen ejemplos de pagos de extorsión y medidas de seguridad a continuación).
El tema es sumamente delicado por múltiples razones. México y Estados Unidos han llegado a un acuerdo inicial sobre el comercio de minerales estratégicos en medio del auge de los precios del oro. La Casa Blanca de Trump está ejerciendo una fuerte presión sobre México en materia de seguridad. Y las empresas mineras temen ser acusadas de complicidad con cárteles que el Departamento de Estado estadounidense ha clasificado como terroristas.
En medio de estas tensiones, el 23 de enero, hombres armados secuestraron a diez trabajadores de una mina de oro y plata en Concordia, Sinaloa, operada por la empresa canadiense Vizsla. Los agresores presuntamente pertenecían a la facción Chapitos del Cártel de Sinaloa. Las fuerzas de seguridad mexicanas localizaron varias fosas clandestinas en la zona y, hasta la fecha de publicación, habían desenterrado al menos 12 cadáveres e identificado a cinco como trabajadores de la mina secuestrados.
El motivo de estos asesinatos…
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